sábado, junio 19, 2010

Reflexiones acerca de la Cruz de Cristo.


1 Corintios 1 23. pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;24. mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.

El ministerio del Apóstol Pablo según el vs. 17 de este mismo pasaje, consistió en la predicación del Evangelio. Esto lo hizo no con sabiduría de palabras. Las palabras infladas, los tecnicismos y las palabras de difícil comprensión pueden opacar el mensaje central. Pero no sólo eso sino que un tipo de mensaje puede dejar sin valor y poder a la Cruz de Cristo. Y eso es lo que ha ocurrido a la iglesia. No me preocupa tanto la ausencia de señales y milagros, como la escasez de frutos del espíritu y la cantidad de personas no regeneradas que llenan las iglesias. Y esto viene precisamente de que con nuestra predicación nos hemos enfocado en otras cosas, haciendo vana la cruz de Cristo.
Por eso, toda la iglesia, incluidos nosotros, necesitamos recordar de que se trata el Evangelio, necesitamos volver a las sendas antiguas, necesitamos una Reforma. Y a esto llamaré la Reforma de la Cruz. Esto no significa un cambio o innovación, sino que todo lo contrario, volver a lo antiguo, volver al origen. Reforma significa ser formado de nuevo. Juan Calvino dijo Ecclesia Reformata Semper Reformanda, es decir, que la Iglesia Reformada siempre debe estar reformándose. Ud. Dirá, qué tiene que ver esto conmigo, qué tiene que ver esto con mi casa, y qué tiene que ver esto con mis hijos y con mi matrimonio. Le contesto: Absolutamente todo. El mensaje de la Cruz es el centro del Evangelio Santo. Todo empieza en, pasa por y termina en la Cruz de Cristo.
¿Por qué en la iglesia el mensaje cambia? Respuesta sencilla: Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Los predicadores siempre hablamos de lo que llena nuestros corazones. El hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca lo bueno, y el malo del mal tesoro de su corazón saca lo malo. El mal también está en los oyentes. Estamos en una sociedad donde aún la misma iglesia está buscando otro mensaje.

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