sábado, junio 26, 2010

La Pureza en el Matrimonio




Texto Base :
Hebreos 13:4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los adúlteros y fornicarios los juzgará Dios.

Matrimonio: Relación humana, instituida por Dios y aprobada por la sociedad, en la cual el hombre y la mujer cohabitan en amor y ayuda mutua. Cada sociedad define las normas del matrimonio, y determina también lo que constituye la fornicación y el adulterio, es decir las relaciones sexuales ilícitas, con miras a salvaguardar la familia (Gn. 1:28 Gn. 2:18-22).
El aspecto personal está en la raíz misma del matrimonio. Cuando un hombre y una mujer resuelve unirse en todo sentido para su realización mutua, establecer un hogar, criar una familia eventual, y respetar sus votos hasta la muerte Ro 7:2, han contraído matrimonio. Su amor se expresa en el sentimiento mutuo Ef. 5:21-33, el marido es la cabeza de su cónyuge y ella es la gloria de él. Pero existe también un aspecto sociolegal imprescindible. Desde que el matrimonio fue formalizado por medio de un contrato escrito se ha reconocido el derecho de la sociedad de regir el matrimonio. Fuente : Diccionario Ilustrado de la Biblia de Wilton Nelson.

La palabra honroso, significa de alta estima, alto valor. La sociedad actual no le da la honra debida al matrimonio, muchos lo han reducido a un contrato, por lo tanto lo ven como algo frío y carente de afecto, y por último muchos lo ven innecesario, ignorando que el matrimonio es el diseño de Dios para la vida de un hombre y una mujer.
En primer lugar debemos notar que el matrimonio fue instituido por Dios entre un hombre y una mujer. De aquí podemos inferir dos cosas claras: Es entre personas de distinto sexo; y es monogámico. Queda fuera el deseo del hombre de dar legitimidad a los matrimonios de personas de un mismo sexo. También está fuera del diseño de Dios, la bigamia y poligamia (matrimonio con más de una persona). 1 Ti 3:12

La unión sexual es componente importante del matrimonio
La expresión ”Serán una sola carne” se refiere al acto sexual. Gn. 2:24 ; 1Co 6:16.
Es importante darle el lugar que cada cosa merece. La sexualidad es parte importante del diseño establecido por Dios para el matrimonio. La sexualidad no es pecado dentro del diseño de Dios, eso incluye que debe darse dentro del matrimonio y en el orden establecido por Dios. Sin embargo, estaremos de acuerdo en que las relaciones sexuales no son ni deben ser la base del matrimonio, sino Dios en toda su amplitud. Las relaciones sexuales no son lo más importante ni el ingrediente secreto de una relación conyugal saludable. La base es el amor, que es lo que mantiene verdaderamente unido a un matrimonio.
Sin embargo, la relación sexual es importante ya que fue establecida por Dios como la forma en que el hombre y la mujer se reproducirían Gn. 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
En la primera parte de este texto se está refiriendo claramente a la reproducción, para eso Dios los bendijo. Por eso podemos tomar la sexualidad como una bendición.
La sexualidad implica no sólo una unión física entre dos personas, sino también emocional y espiritual. Lamentablemente el pecado ha desfigurado la imagen que tenemos de esta bendición que es la sexualidad, y la ha reducido a lo físico, quitando lo emocional y aún más lo espiritual.
Pablo establece que el matrimonio debe estar unido sexualmente. 1 Corintios 7:5: No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
Sin embargo, pueden existir circunstancias que impidan la unión sexual, como una enfermedad o las consecuencias de un accidente, y eso aunque puede afectar al matrimonio por la naturaleza humana de cada cónyuge (especialmente en lo que Pablo refiere como la incontinencia), volvemos a decir que el matrimonio está diseñado por Dios, los cónyuges han sido unidos por Dios, y la base del matrimonio no es la sexualidad sino el amor. Por lo tanto, en Cristo, un matrimonio puede sostenerse sin la sexualidad en estos casos.
Es importante notar cómo la Palabra de Dios no se refiere a la sexualidad sólo como un mero instrumento para tener hijos, sino que también considera el aspecto emocional y espiritual de ésta.
Cantares 1:16: He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce; Nuestro lecho es de flores.
Notemos la poesía, el encanto, la hermosura de la sexualidad que nos presenta este texto. Sin duda Dios no trata el asunto fríamente.
Es una instancia de gozo profundo. Proverbios 5:18: Sea bendito tu manantial,
Y alégrate con la MUJER DE TU JUVENTUD, Eclesiastés 9:9. Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.
Esto nos habla de que en la intimidad del matrimonio cristiano, hay bendición, hay alegría.
Esta es la pureza que debemos buscar.
El texto de Hebreos 13:4 nos llama a cuidar nuestro lecho, es decir, nuestra intimidad y mantenerlo sin mancha. El pecado mancha y trae tristeza.

El adulterio y la fornicación
Colosenses 3:5: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
La fornicación, la impureza, los malos deseos y las pasiones desordenadas están dentro de la idolatría, porque cuando buscamos tales cosas buscamos satisfacernos a nosotros mismos, y no a Dios. Por eso la recomendación es “haced morir, pues, lo terrenal en vosotros”.
El error que se puede cometer es querer satisfacer los malos deseos y las pasiones desordenadas dentro del matrimonio, y eso también es pecado, estamos manchando nuestro lecho.
La mente del hombre y de la mujer estan marcados por imágenes y aún por palabras. Estas establecen modelos en la mente, las cuales se vuelven como metas a alcanzar. ¿Qué será de nuestros lechos si estos modelos son conformados por conductas pecaminosas, ilegítimas, fuera de la voluntad de Dios?
La pornografía, películas, revistas, y libros o novelas, juegan un papel importante a la hora de mancillar la intimidad del matrimonio cristiano. El hombre o la mujer corren el riesgo de ser dominados por estas imágenes mentales y pueden pretender que su vida íntima tiene que ser como la que nos presenta la pornografía, lo que está absolutamente fuera del diseño divino para el matrimonio.
Algunas referencias respecto al adulterio: Job 24:15; Mateo 5:27-28 1 Co 6:9
La lascivia es el deseo sexual pervertido y desenfrenado. Efesios 4:17. Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18. teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19. los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
Vicios contra naturaleza, son conductas que ensucian la pureza del acto sexual. Judas 1:7: como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

El matrimonio cristiano se compone de dos hijos de Dios, que deberán buscar cada día morir para sí mismos, morir para el pecado, y vivir para Dios. Eso traerá verdadero gozo en Dios y el matrimonio cristiano será depositario de Su Gloria.
Cuidemos nuestro lecho, cuidemos la intimidad del matrimonio, no permitamos que el pecado manche nuestra vida matrimonial.

A Dios sea toda Gloria y Honor por siempre.

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