viernes, febrero 05, 2010

CANTADLE CANTICO NUEVO; HACEDLO BIEN, TAÑENDO CON JUBILO. 3º Parte.

La música debe ser apacible; En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa. (Salmo 92:3); Alabad a JAH, Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza” (Salmo 147:1).
La música debe traer paz a los que la escuchan: “Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él”(1ª Samuel 16:23)
La música debe atraer al Espíritu Santo y la inspiración proveniente de El; como en 2ª Reyes 3:15: “Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo,”
Y con respecto a “atraer” a los jóvenes al evangelio a través de música “pop”, intentado, de esta manera, presentar “un evangelio más atractivo”, no olvide lo que dice el profeta Isaías 53:2 “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos”; y el apóstol Pablo, dice: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1ª Corintios 1:21); “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1ª Corintios 2:14)
El intelecto humano no tiene nada que aportar a la revelación cristiana, aún el apóstol Pablo dice en 1ª Corintios 2:1 y 4: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con “excelencia” de palabras o sabiduría (humana)… y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría“
La herramienta mas formidable para alcanzar a este mundo es “la palabra”, el evangelio de Jesucristo; “palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores,…”; y el cantar es una consecuencia de haber recibido la palabra en nuestros corazones.

¿Debemos cambiar, porque el mundo ha cambiado?
De ninguna manera debemos pensar en adaptarnos al mundo, esto es apostasía, por el contrario, en virtud del nuevo nacimiento, indudablemente, debemos experimentar un cambio, pero espiritual: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2) “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,” (Efesios 4:22-23); “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4)
Nuestra responsabilidad es volver al mundo hacia Dios y no volver la Iglesia hacia el mundo, el mundo no tiene nada que ofrecernos, absolutamente nada. Y cuando hablamos del mundo nos referimos también a su música.
¿Debemos cambiar para ser aceptos por el mundo? “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El” (1ª Juan 3:1), “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye, el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de verdad y el Espíritu de error (1ª Juan 4:6)
El mundo odia a Jesús porque Jesús apareció para deshacer las obras del Diablo y el mundo está a favor de estas malas obras, y nuestras alabanzas deben se aprobadas por Dios y no por el mundo, el mundo nos odia. “Si el mundo os aborrece, sabed que a mi me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:18-19).
Entonces, ¿Porque hemos de buscar la aprobación del mundo? El mundo nos aborrece.
Hoy nos sentimos “honrados” cuando famosos cantantes de música cristiana son premiados en eventos del mundo. Nos conmovemos porque el mundo secular “aprueba” y “galardona” a intérpretes “cristianos”, situación que interpretamos como grandes logros y avances de la Iglesia. “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos;… (Mateo 5:10-12).
Se cuenta la siguiente anécdota: “Un violinista tocó en un concierto, y al terminar de tocar, el público puesto de pié aplaudía, pero el violinista escondió su cara entre sus manos y lloró. Le dijeron: No llores, mira a la gente, les encanto el concierto. Pero el siguió llorando. Le insistieron: Mira, todos están de pie aplaundiéndote. Mas el contestó: No todos están de pié, ven ustedes a aquel hombre halla abajo, el no está de pié ni está aplaundiéndo. Le respondieron: Pero, esa es solo una persona entre miles. Y el violinista explicó: Si, lo sé, pero el es “mi maestro”, y si el no está complacido, yo tampoco.
Nuestros cánticos deben complacer al “Maestro”, y no a la concurrencia, nuestras alabanzas tienen que trascender los cielos y llegar al trono de Jehová.
¿Esta su “Maestro”, complacido de su alabanza?
Venimos del mundo a una vida nueva en Cristo, “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8)
“Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo” (Salmo 33:3)
En el evangelio escrito por Mateo en el capítulo 26 verso 30, dice: “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos”.
Que himno más espléndido, los ángeles guardaron silencio para escuchar tan solemne y formidable interpretación, aún el viento enmudeció. Antes de morir por nosotros, El cantó.
Mi anhelo es cantar como El, sin estridencias y destemplanzas, alabar su nombre, sin necesidad de más público que su magnificencia. Llenar mis boca de aquel cántico eterno: “SANTO, SANTO, SANTO” (Apocalipsis 4:8)

“Cuando recuerdo el amor divino,
Que desde el cielo un salvador envió.
Aquel Jesús, que por salvarme vino,
Y en una cruz sufrió y por mi murió.

Mi corazón entona la canción;
Cuan grande es El, cuan grande es El
Mi corazón entona la canción
Cuan grande es El, cuan grande es El”


(“Señor mi Dios” Nº 393/ 3/ coro/ de nuestro himnario)

Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo

Enzo Vasquez R.- Pastor Iglesia Dios Proveerá
Extraído de www.diosproveera.cl, página de la Iglesia Unida Metodista Pentecostal de Independencia, Santiago.

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