viernes, febrero 05, 2010

CANTADLE CANTICO NUEVO; HACEDLO BIEN, TAÑENDO CON JUBILO - Pastor Enzo Vásquez Rojas 1º Parte


Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo
(Salmo 33:3)

Mediante cánticos podemos alabar a Dios, y la palabra del Señor nos dice que es bueno cantar a Jehová, Salmo 32:11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón; Salmo 47:7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia; Salmo 66:1-2 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra; Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza. Sofonías 3:14 Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.
Ahora bien, el Espíritu Santo dice que cunado cantamos para Dios “debemos hacerlo bien”, como requisito indispensable para que nuestros cánticos lleguen a su presencia.
Por lo tanto, es vital definir, conforme a la mente de Dios, que significa “hacerlo bien”.
Tarea difícil, porque podría referirse al talento natural para cantar, o a la destreza para tocar un instrumento; pero si así fuera muchos “desafinados” jamás podrían alabar “bien” a Dios, y algunos, aunque nos hemos esforzado, no hemos logrado aprender a tocar un instrumento. Además, los mejores músicos e intérpretes de este mundo, no son cristianos, es más, en nuestras congregaciones casi todos son aficionados y aprendices, y esta es una misericordia de Dios, porque antaño solo estaban delante de Dios los entendidos en instrumentos de música (2ª Crónicas 31:12); y, entonces, ¿como podrá “hacerse bien”?
A lo mejor se refiere al tipo de música, pero esto depende del gusto personal de cada individuo y a la cultura en la cual se desenvuelve; existiendo tal diversidad de estilos, ritmos y tipos de melodías, de manera que en el mundo se alaba a Dios de muchas y variadas formas.
Sin embargo, Dios lo simplifica al decir que hacerlo bien es: “tañendo con júbilo” (Salmo 33:3). Júbilo, significa: alegría, gozo, dicha, felicidad, contentamiento, satisfacción, agrado, regocijo, etc.
Entonces, sí “hacerlo bien” es “hacerlo con júbilo”, debemos preguntarnos: ¿cuál es el motivo que producirá tan grande júbilo que nuestra alabanza llegue a la presencia del Altísimo?
En las fiestas del mundo, en los recitales de música popular, y en general, en eventos seculares, donde hay música y canto, hay alegría y júbilo. Júbilo por un aniversario mas, por logros obtenidos, inauguración de una obra, por un año mas que se cumple, etcétera; pero, ¿será éste el júbilo del cual habla el Espíritu Santo? Ciertamente, no, ya que no estamos hablando de un gozo temporal, ni fugaz, se trata de un gozo sublime, un júbilo que inunde nuestro cuerpo, alma y espíritu. Gozo inefable, indecible, inenarrable, inexplicable, indescriptible, indefinible, incontable (Valgan las redundancias).
Y solo de un corazón que experimente este sentimiento pueden salir cánticos que lleguen a la presencia de Dios. Y no proviene, de ninguna manera, de sentimientos carnales ni sensuales, ni se refiere a la euforia provocada por la ingesta de alcohol o el consumo de drogas.
Pero, ¿qué puede causar tan grande gozo que cantemos a Dios con toda nuestra alma? ¿Cómo es posible que se provoque tal sentimiento en un ser humano?
Jesús, dice: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”. (Lucas 10:19-20)
Es decir, el júbilo que debe inundar nuestro ser debe estar fundado en la fe de que nuestros nombres están escritos en los cielos, que hemos sido salvos por medio de Jesucristo.

“Cantaré a Cristo” Nº 243, en nuestro himnario


“Cantaré a Cristo sin cesar aquí,
Cantaré lo que El ha hecho para mí;
Mis pecados El llevó,
Mi perdón y paz compró;
Cantaré su dulce nombre siempre, sí.

Coro:
Es sin igual su infinito amor
Y en una horrenda cruz su vida dio por mí.
Yo cantaré su dulce nombre, sí.
Oh, Salvador eterno, loores doy a Ti.



El profeta Isaías, dice:
“En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado.
He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.
Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.
Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel” (Isaías 12:1-6)
Y, agrega, el Salmista:
“Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Díganlo los redimidos de Jehová, Los que ha redimido del poder del enemigo,” (Salmo 107:1-9)

De esta manera, el júbilo para cantar “bien” a Jehová, solo se produce en los redimidos y lavados por la preciosa sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

“Yo confío en Jesús” Nº 26, en nuestro himnario


“Yo confío en Jesús
Y salvado soy.
Por su muerte en la cruz,
A la gloria voy.

Cristo dio por mí
Sangre carmesí,
Y por su muerte en la cruz
La vida me dio Jesús”



La salvación obtenida por medio de la fe de Jesucristo, creer que somos salvos por su muerte en la Cruz del Calvario, por gracia y por misericordia, debe ser el motivo de nuestro júbilo, como dice el libro de las Revelaciones (5:8-14):
“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

“En la vergonzosa Cruz” Nº 335, en nuestro himnario
Coro:
Sí, fue por mí. Sí fue por mí.
Fue por mí; murió Jesús,
En la vergonzosa Cruz”

Por lo tanto, solo pueden elevar un cántico nuevo y “hacerlo bien”, los que han sido redimidos por la sangre del Cordero, y esto no tiene relación con la técnica o la capacidad de interpretación humana, ni con el tipo de música; es un sentimiento espiritual que, sin lugar a dudas, se manifestará a través de nuestros sentidos (carne), pero es, valga la redundancia, eminentemente espiritual.

Hoy se afirma:
- Se necesitan mas músicos (¿?);
- Se necesitan líderes de alabanza; constituyéndose en algunas iglesias el cargo de “Ministro de Alabanzas” (¿?);
- Se necesitan mas canciones de adoración (¿?), y
- Debemos cambiar las actuales melodías porque el mundo ha cambiado (¿?)

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