sábado, febrero 27, 2010

OREMOS POR CHILE



Amado hermano que visitas este blog, no olvides a Chile en tus oraciones, nuestro país que ha sido afectado por este gran terremoto. Piensa en los miles que esta noche dormirán probablemente en la calle. Pidámosle a Dios que él les de el pan de cada día, y sean sustentados. Ora para que esta sea la oportunidad para que muchos vuelvan a Dios, que la Palabra de Dios atraviese sus duros corazones y sean renacidos por la Palabra.
Oremos por Concepción, Talca, Hualpén, Talcahuano, Chihuayante, Curicó, San Javier, Santa Cruz, Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, Juan Fernández, Hualpencillo, Rancagua, Linares, etc.
Muchas gracias por tu oración, confiamos en que Dios podrá restaurar las vidas de miles, y que este doloroso evento será de provecho para fortalecer la fe de los hijos de Dios.
Muchas bendiciones a todos.

jueves, febrero 25, 2010

¿Jesús como Salvador? ¡¡No lo puedo creer!!!


Juan 3: 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,[a] espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
El primer punto del Calvinismo o Las Doctrinas de la Gracia es la Depravación Total, o "Inhabilidad absoluta". Esta expone lo siguiente en cuanto al hombre: Debido a la caída, el pecador es incapaz de creer en el evangelio y ser salvo, ya que está muerto, ciego y sordo a las cosas de Dios; su corazón es engañoso y perverso en gran manera. Su voluntad no es libre, sino que está esclavizada a su naturaleza pecaminosa; por tanto, no quiere -y de hecho, no puede- escoger el bien y rechazar el mal en lo que a las cosas espirituales respecta. La mera ayuda del Espíritu, por consiguiente, no es suficiente para traer al pecador a Cristo, sino que es absolutamente necesaria la regeneración en virtud de la cual el Espíritu imparte vida y una nueva naturaleza al pecador (Juan 6:44). La fe no es algo con lo cual el hombre contribuye a la salvación sino que es en sí una parte del don de la salvación -es el don de Dios al pecador, no el don del pecador a Dios.
Antes de seguir, es necesario distinguir entre estas tres partes de la obra salvadora de Dios en el hombre: Justificación se refiere a un cambio en nuestra relación con Dios, pasamos de ser culpables de juicio ante Dios, pecadores condenados al infierno, aborrecedores de Dios y rebeldes, a ser inocentes ante Dios por su gracia en Cristo. La Regeneración, es un cambio de naturaleza moral, es un cambio de relación en cuanto con el pecado, consiste en morir a nuestra naturaleza humana y nacer de nuevo, habiendo Dios implantado en nosotros su naturaleza divina, la que nos orientará hacia lo celestial, dejando lo terrenal.
Eze 36:26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

De acuerdo al pasaje de Ezequiel 36, vemos que el ser humano está muerto, seco, de modo que es absolutamente incapaz de creer en Dios, si Dios no lo revive para que crea. Estemos de acuerdo en que la fe es absolutamente necesaria para la salvación, sin embargo, si hemos dicho que el hombre está muerto y es incapaz de creer en Dios, tendremos la verdad que es necesario entonces que Dios lo haga creer, es decir que Dios ponga la fe en el corazón del hombre. Ya que por la fe en Cristo somos salvos, podemos ver a la fe como la primera gran piedra que Dios pone en su obra, que es la Salvación. Sin embargo, la fe en Cristo estará presente siempre en la vida del verdadero creyente, de lo contrario, sería como pensar que en cualquier momento podemos quitar el fundamento o cimiento de un edificio, porque como ya se puso una vez, ya no es necesario… esa idea es del todo absurda. Por eso, la fe en Cristo siempre estará en el corazón del genuino creyente, quien ha sido salvo porque Dios le ha salvado al poner la fe en su corazón.
Tito 3:5: nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la REGENERACIÓN y por la renovación en el Espíritu Santo,
Juan 3:3, dice que el que no nace de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. La palabra ver, aquí es el vocablo gr. eido; ver (literalmente o en sentido figurado); implícitamente (en el perfecto sólo) para saber(conocer): - ser consciente, contemple, consideran, sabían(conocían) la mirada (sobre), perciben, ven, estar seguro, contar, entender. ¿Hagamos un cambio de palabras en el versículo haciendo otras posibles traducciones? “… el que no naciere de nuevo no puede SER CONSCIENTE del Reino de Dios”, otra: “el que no naciere de nuevo no puede PERCIBIR el Reino de Dios” y una más: “el que no naciere de nuevo no puede ESTAR SEGURO del Reino de Dios. En otras palabras, la persona no regenerada no puede ver, entender, percibir, saber, conocer.
¿Cómo llegamos a conocer a Dios? ¿Será a través de los sentidos?
Romanos 1:17 dice que nosotros conocemos la justicia de Dios (uno de los atributos de su personalidad), a través de la fe, es decir de creer. No por ver, tocar o sentir, sino a través de la fe. El que no cree no puede conocer a Dios, y el hombre sólo puede creer cuando Dios ya ha comenzado en él la obra de REGENERACIÓN. Un No Regenerado está incapacitado de creer en Dios (es necesario NACER DE NUEVO)
Efesios 2:8: Porque por gracia SOIS SALVOS por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
Somos salvos gratuitamente, por medio de la fe. La palabra por medio, es el gr. Dia, una preposición primaria que denota el canal de un acto; Es decir, que somos salvos a través de la FE. Lo que intento demostrar es que aun cuando somos nosotros (seres humanos) los que creemos, esta fe no es ningún mérito del hombre, porque ha sido necesario que Dios nos resucite para poder creer. De otra forma es imposible. La fe genuina no se puede inventar, no se llega a creer si no porque Dios pone la fe en nosotros. Mal podríamos jactarnos nosotros diciendo “ja, pobres infelices los incrédulos, no como nosotros que creemos”, porque nuestra misma fe no es de nosotros, sino que es don de Dios (Ef. 2:8).

Por Fernando García O.

Dios no necesita de nada más, Él está completo en sí mismo



… Al final de Romanos 11, donde el apóstol concluye su larga argumentación sobre la salvación por la pura y soberana gracia, pregunta: “Porque, ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a Él primero, para que le sea pagado? (vs. 34,35). La importancia de esto es que es imposible someter al Todopoderoso a obligación alguna hacia la criatura; Dios no sale ganando nada con nosotros. “Si fueres justo, ¿qué le darás a Él? ¿O qué recibirá de tu mano? AL hombre como tú dañará tu impiedad, y al hijo del hombre aprovechará tu justicia” (Job 35:7-8), pero no puede en verdad, afectar a Dios, quien es bendito en sí mismo. “Cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos” (Lc. 17:10), nuestra obediencia no ha aprovechado en absoluto a Dios. Es más, nuestro Señor Jesucristo no añadió nada al ser y a la gloria esenciales de Dios ni por lo que hizo, ni por lo que sufrió. Es verdad, bendita y gloriosa verdad, que nos manifestó la gloria de Dios, pero no añadió nada a Dios. Él mismo lo declara explícitamente y sin apelación posible al decir: “Mi bien a ti no aprovecha” (Salmo 16:2). Todo este salmo es de Cristo. la bondad o justicia de Cristo aprovechó a sus santos en la tierra (Sal 16:3), pero Dios estaba por encima y más allá de todo ello, pues es “el Bendito” (Mr. 14:61).

Fragmento del capítulo I, “La Soledad de Dios”, del libro Los Atributos de Dios, de Arthur Pink

lunes, febrero 22, 2010

Estudio Bíblico : Hebreos 13;7-19

Vs. 7. Acordaos, mnemoneuo , ejercer la memoria, es decir recuerdan, también ensayar: - hacen mención, ser atento, recordar. Debemos de recordar siempre a quienes nos han enseñado la Palabra de Dios, puesto que no hay bien más preciado del que se nos pueda hacer partícipes que la instrucción bíblica, ya que la piedad que de ella se aprende, aprovecha no sólo para la vida presente sino también para la venidera (1 Timoteo 4:8). De este texto vemos que la principal y más alta labor de un pastor es la enseñanza bíblica. Aquí la palabra pastores significa, gr. Hegeomai, conducir, es decir mando(orden) (con autoridad oficial); en sentido figurado considerar, es decir considerar: - la cuenta, (ser) principal, la cuenta, la estima, el gobernador, juzga, tiene la regla, supone, piensa. Los pastores entonces, son personas mayores en autoridad. Un gobernador, quien juzga, quien tiene la regla. Es importante que las autoridades espirituales de una congregación tengan la regla (la palabra de Dios). Por eso es que Pablo nos habla que debemos presentarnos como obreros aprobados, que usan bien la palabra de verdad (2 Ti 2:15), aquí el significado de “usar bien” denota un trazo recto. Este texto dice que debemos considerar el resultado de la conducta de los siervos de Dios. Considerar, gr. anatheoreo; mirar otra vez (es decir con atención) en (literalmente o en sentido figurado): - contemplan, consideran. Debemos mirar con atención cómo se conducen, pues al ver su comportamiento veremos la fe que tienen, que es lo que finalmente debemos imitar. Es de más provecho imitar su fe que sólo su conducta. El imitar sólo la conducta de quienes nos presiden, se reduciría a observar normas o costumbres externas, sin tener convicciones. En cambio, cuando imitamos la fe, adquirimos convicción acerca de la verdad bíblica y nos comportamos conforme a esa fe. En ese caso, nuestras conductas tendrán raíces firmes en la verdadera fe. (Hab. 2:4; Heb. 10:38 Vs. 8 JESÚS, la sustancia misma de Dios, (Heb. 1:3), es inmutable, no cambia. Esto quiere decir que su carácter no cambia, su poder no mengua, sus designios son siempre los mismos, su voluntad es invariable, sus atributos son eternos. Ver Heb. 7:24, Is 9:6, Is 40:28.
Vs. 9 No os dejéis llevar. El ser llevados, bien e del gr. periphero; transportar alrededor, es decir transportan aquí y allí. Siempre surgirán doctrinas diversas, gr. poikilo; variopinto, es decir variado en carácter, y extrañas, gr. xenos; extranjero (literalmente ajeno); implícitamente un invitado. Debemos mantenernos alertas ante doctrinas, enseñanzas, ajenas. ¿Ajeno en cuanto a qué? ¿Ajeno a nuestra cultura, a nuestro país, o a nuestros prejuicios? NO, sino que debemos rechazar las enseñanzas ajenas a la Biblia. Todo lo que contradice la sana doctrina, que la pone en tela de juicio, toda enseñanza que disminuya el poder de la Palabra de Dios, es ajeno y extraño. Muchas veces lo variado llama la atención, los diferentes colores, los movimientos, tienen cierto atractivo. Lo novedoso es impactante. Pero somos llamados a seguir lo antiguo, a amar lo simple, a la vez que profundo, de la enseñanza bíblica. El autor nos dice que es aconsejable establecer, afirmar el corazón con la gracia, y no con viandas, gr. broma; alimento (literalmente o en sentido figurado), artículos sobre todo (ceremoniales) permitidos según la ley judía: - carne, vituallas.
Vs. 10 Tenemos un altar, un lugar de sacrificio, del que no pueden participar los que siguen sujetos a la ley ceremonial (viandas). Disfrutamos de cosas espirituales que no están al alcance de aquellos que no viven en la gracia de Dios, sino que aún sirven al tabernáculo (la Ley). Vivir en la gracia es el consejo atento de los apóstoles. No te jactes de nada, sino de la cruz de Cristo. No te confíes en tu carne, sino gloríate en Dios, y en él descansa. Los puritanos decían que el creer en Cristo para salvación, era como reclinarse, recostarse y descansar confiadamente. Qué vamos a hacer si Cristo ya lo hizo todo. Lo único que nos queda es negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirle, entregarnos por completo, rendir nuestro corazón a Dios sin reservas, porque ya no somos nuestros, sino de Él.
Vs. 11 Lv. 16:27, nos muestra el sacrificio que mandaba realizar la ley para el perdón de los pecados, el cual es símbolo del sacrificio único y perfecto de Cristo.
Vs. 12 Jesucristo cumplió plenamente la Ley y los Profetas. Tanto así, que aquí vemos cómo Cristo cumplió también con las normas de sacrificio para el perdón de pecados. Por nuestra santificación, fue llevado fuera de la ciudad y crucificado allí.
Vs. 13 La fe en el sacrificio de Cristo, nos justifica y nos libra del poder del pecado, pero estamos ligados a Él ya que no sólo se nos ha concedido creer en Cristo, sino también sufrir por Él. Ver Fil 1:29. Interesante leer Heb. 13:13 en versión PDT. ¿Cómo se cumple esto en los creyentes? Juan 15:20 Vs. 14 El autor menosprecia la vida presente y toma en poco los sufrimientos que se puedan experimentar en la tierra, diciendo que nuestra ciudadanía aquí no es permanente, por eso, salimos fuera para buscar la ciudadanía que seguramente está adelante. Es importante notar que uno de los significados de iglesia, gr. Ekklesía es “llamados afuera".
Vs. 15 Sacrificio de alabanza. La palabra alabanza es gr. Ainesis, acción de elogiar expresar gratitud (ofrecimiento): - alabanza. Vs. 16 Hacer el bien y compartir con los demás es un sello de la obra de Dios en el creyente. No son méritos para alcanzar algo, sino el resultado de la gratitud con Dios. Hch 4:32 nos recuerda cómo era la vida de los creyentes en la iglesia primitiva.
Vs. 17 Obedeced a vuestros pastores y someterse (gr. Hupeiko, que significa rendirse, ser débil). Para esto es necesario volver al vs. 7, recordando que los pastores nos hablan la palabra de Dios, nos enseñan, y con su conducta nos muestran su fe. En ese caso, más que someternos a la persona, nos sometemos a la palabra de Dios, ya que ningún creyente tiene autoridad en sí mismo, sino que ésta debe provenir de la Palabra de Dios. Hemos de someternos a su instrucción, porque ellos darán cuenta por lo que nos han enseñado. Las ovejas han de ser motivo de alegría para sus pastores y no de queja.
Vs. 18 y 19 La oración por los líderes espirituales, por los que siembran la palabra de Dios, es importante para que ellos se mantengan en el camino, y ministren conforme a la voluntad de Dios.

A mi Señor sea toda Gloria.

Por
Fernando García O.

jueves, febrero 18, 2010

La vieja y la nueva Cruz

Sin anunciar y casi sin ser detectada, ha entrado en el círculo evangélico una cruz nueva en tiempos modernos. Se parece a la vieja cruz, pero no lo es; aunque las semejanzas son superficiales, las diferencias son fundamentales.

Mana de esa nueva cruz una nueva filosofia acerca de la vida cristiana, y de aquella filosofia procede una nueva técnica evangélica, con una nueva clase de reunión y de predicación. Ese evangelismo nuevo emplea el mismo lenguaje que el de antes, pero su contenido no es el mismo como tampoco lo es su énfasis.
La cruz vieja no tenía nada que ver con el mundo, para la orgullosa carne de Adán, significaba el fin del viaje. Ella ejecutaba la sentencia impuesta por la ley del Sinaí. En cambio, la cruz nueva no se opone a la raza humana; antes al contrario, es una compañera amistosa y, si es entendida correctamente, puede ser fuente de océanos de diversión y disfrute, ya que deja vivir a Adán sin interferencias. La motivación de su vida sigue sin cambios, y todavía vive para su propio placer, pero ahora le gusta cantar canciones evangélicas y mirar películas religiosas en lugar de las fiestas con sus canciones sugestivas y sus copas. Todavía se acentúa el placer, aunque se supone que ahora la diversión ha subido a un nivel más alto, al menos moral aunque no intelectualmente.
La cruz nueva fomenta un nuevo y totalmente distinto trato evangelistico. El evangelista no demanda la negación o la renuncia de la vida anterior antes de que uno pueda recibir vida nueva, predica no los contrastes, sino las similitudes; intenta sintonizar con el interés popular y el favor del público, mediante la demostración de que el cristianismo no contiene demandas desagradables, antes al contrario, ofrece lo mismo que el mundo ofrece pero en un nivel más alto. Cualquier cosa que el mundo desea y demanda en su condición enloquecida por el pecado, el evangelista demuestra que el evangelio lo ofrece, y el género religioso es mejor.

La cruz nueva no mata al pecador, sino que le vuelve a dirigir de nuevo en otra dirección. Le asesora y le prepara para vivir una vida más limpia y más alegre, y le salvaguarda el respeto hacia sí mismo, es decir, su "auto-imagen" o la "opinión de sí mismo". Al hombre lanzado y confiado le dice: "Ven y sé lanzado y confiado para Cristo". Al egoísta le dice: "Ven yjáctate en el Señor". Al que busca placeres le dice: "Ven y disfruta el placer de la comunión cristiana". El mensaje cristiano es aguado o desvirtuado para ajustarlo a lo que esté de moda en el mundo, y la finalidad es hacer el evangelio aceptable al público.

La filosofia que está detrás de esto puede ser sincera, pero su sinceridad no excusa su falsedad. Es falsa porque está ciega. No acaba de comprender en absoluto cuál es el significado de la cruz.

La cruz vieja es un símbolo de muerte. Ella representa el final brutal y violento de un ser humano. En los tiempos de los romanos, el hombre que tomaba su cruz para llevarla. ya se había despedido de sus amigos, no iba a volver, y no iba para que le renovasen o rehabilitasen la vida, sino que iba para que pusiesen punto final a ella. La cruz no claudicó, no modificó nada, no perdonó nada, sino que mató a todo el hombre por completo y eso con finalidad. No trataba de quedar bien con su víctima, sino que le dio fuerte y con crueldad, y cuando hubiera acabado su trabajo, ese hombre ya no estaría.

La raza de Adán está bajo sentencia de muerte. No se puede conmutar la sentencia y no hay escapatoria. Dios no puede aprobar ninguno de los frutos del pecado, por inocentes o hermosos que aparezcan ellos a los ojos de los hombres. Dios salva al individuo mediante su propia liquidación, porque después de terminado, Dios le levanta en vida nueva.

El evangelismo que traza paralelos amistosos entre los caminos de Dios y los de los hombres, es un evangelio falso en cuanto a la Biblia, y cruel a las almas de sus oyentes. La fe de Cristo no tiene paralelo con el mundo, porque cruza al mundo de manera perpendicular. Al venir a Cristo no subimos nuestra vida vieja a un nivel más alto, sino que la dejamos en la cruz. El grano de trigo debe caer en tierra y morir.

Nosotros, los que predicamos el evangelio no debemos considerarnos agentes de relaciones públicas, enviados para establecer buenas relaciones entre Cristo y el mundo. No debemos imaginarnos comisionados para hacer a Cristo aceptable a las grandes empresas, la prensa, el mundo del deporte o el mundo de la educación. No somos mandados para hacer diplomacia sino como profetas, y nuestro mensaje, no es otra cosa que un ultimatum.

Dios ofrece vida al hombre, pero no le ofrece una mejora de su vida vieja. La vida que El ofrece es vida que surge de la muerte. Es una vida que siempre está en el otro lado de la cruz. El que quisiera gozar de esa vida tiene que pasar bajo la vara. Tiene que repudiarse a sí mismo y ponerse de acuerdo con Dios en cuanto a la sentencia divina que le condena.

¿Qué significa eso para el individuo, el hombre bajo condenación que quisiera hallar vida en Cristo Jesús? ¿Cómo puede esa teología traducirse en vida para él? Simplemente, debe arrepentirse y creer. Debe abandonar sus pecados y negarse a sí mismo. ¡Que no oculte ni defienda ni excuse nada! Tampoco debe regatear con Dios, sino agachar la cabeza ante la vara de la ira divina y reconocer que es reo de muerte.

Habiendo hecho esto, ese hombre debe mirar con ojos de fe al Salvador; porque de Él vendrá vida, renacimiento, purificación y poder. La cruz que acabó con la vida terrenal de Jesús es la misma que ahora pone final a la vida del pecador; y el poder que resucitó a Cristo de entre los muertos, es el mismo que ahora levanta al pecador arrepentido y creyente para que tenga vida nueva junto con Cristo.

A los que objetan o discrepan con esto, o lo consideran una opinión demasiada estrecha, o solamente mi punto de vista sobre el asunto, déjame decir que Dios ha sellado este mensaje con Su aprobación, desde los tiempos del Apóstol Pablo hasta el día de hoy. Si ha sido proclamado en estas mismísimas palabras o no, no importa tanto, pero sí que es y ha sido el contenido de toda predicación que ha traido vida y poder al mundo a lo largo de los siglos. Los místicos, los reformadores y los predicadores de avivamientos han puesto aquí el énfasis, y señales y prodigios y repartimientos del Espíritu Santo han dado testimonio juntamente con ellos de la aprobación divina.

¿Nos atrevemos, pues, a jugar con la verdad cuando somos conocedores de que heredamos semejante legado de poder? ¿Intentaríamos cambiar con nuestros lápices las rayas del plano divino, el modelo que nos fue mostrado en el Monte? ¡En ninguna manera! Prediquemos la vieja cruz, y conoceremos el viejo poder.

Aide Wilson Tozer

viernes, febrero 12, 2010

La necesidad de ser una iglesia bíblica


Lucas 6:46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
Jesús no es Señor en una iglesia donde no se le obedece.
Malaquías dice en Mal 1:6 El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?
Es el sacerdocio, es decir, la Iglesia, la que está ligada a Cristo, y debe obedecerle.
La iglesia debe ser bíblica, lo que es igual a ser obediente a Dios.
El ser bíblicos implica tres cosas:
1.- Conocer las Escrituras;
2.- Creer las Escrituras; y
3.- Obedecer las Escrituras.
Jesucristo en la parábola que sigue al llamado a la obediencia y sometimiento a su señorío (es decir, Lucas 6:47 y ss.) nos habla de que el obediente (el que guarda las palabras y las pone en práctica), es como un hombre que construye su casa sobre la roca, el cual resiste las inclemencias de la naturaleza y el clima. Por contrapartida, quien oye las palabras (conoce las Escrituras), pero no las guarda ni las pone por obra (no las cree ni menos las practica), será como el que construyó su casa sobre la tierra, sin fundamento. Al golpearla el río, la hizo caer con facilidad y fue grande su ruina. La Biblia PDT dice que “la casa se derrumbó y quedó completamente destruida”.
De este pasaje podemos notar con claridad una cosa. Jesucristo compara sus enseñanzas al fundamento. El que no guardó ni puso por obra sus palabras, es como el que construyó sobre la tierra, sin fundamento.
El fundamento es Jesucristo mismo. En 1Jn 2:6 dice: “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”
1 Co. 3:10-15 10. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13. la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Cómo sobreedificar para ser una iglesia sana, bíblica
Hechos 2:42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
En este pasaje aparece la perseverancia, la constancia, el permanecer. ¿En qué hemos de permanecer? En: La Doctrina de los apóstoles, Comunión con los santos, partimiento del pan, las oraciones. Una iglesia que no persevera, que no permanece en estas cosas, no está sobreedificando bien.
Efesios 2: 20- 22.
20. edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21. en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22. en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Veamos un canto de los cristianos primitivos que aparece en 1 Timoteo 3:16:
E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne,
Justificado en el Espíritu,
Visto de los ángeles,
Predicado a los gentiles,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria.


No se puede ser bíblico y pragmático a la vez
Para ver esto, primero es bueno saber qué significa ser pragmático:
Según el Diccionario de la RAE, pragmatismo (Del ingl. pragmatism).1. m. Actitud predominantemente pragmática. 2. m. Fil. Movimiento filosófico iniciado en los Estados Unidos por C. S. Peirce y W. James a fines del siglo XIX, que busca las consecuencias prácticas del pensamiento y pone el criterio de verdad en su eficacia y valor para la vida.
En otras palabras, lo que funciona es bueno o verdadero. O en boca de Nicolás Macchiavelo “El fin justifica los medios”
Respecto a esto veremos las siguientes citas bíblicas: Hch. 5:29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
; Ga. 1:8-12 8. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. 10. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. 11. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; 12. pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
El Evangelio es predicado por obediencia a Dios y conforme a la Voluntad de Dios expresada en la Biblia. Veamos 1 Pedro 4:11. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

lunes, febrero 08, 2010

Y yo que creía que la Alabanza era para Dios

Pongan atención a esta letra de una canción del famosísimo cantate "cristiano" Alex Campos. Bueno, no puedo decir que el mundo está al revés, porque siempre lo ha estado, pero que el mundo entre a la iglesia con sus valores distorsionados y la Biblia por el suelo. Y la gente que está dentro de las iglesias (quizás muchos en sus corazones están aún en el mundo) les aplauden, gritan y canturrean sus blasfemias y heréjías.
Lean esto por favor:
Quiero decirlo cantando
Lo que aquel día allí me paso
Estaba solito y muy triste
Cuando de repente el apareció
Hola como estas me miro
Y acercándose no lo podía creer
Era el creador de los cielos
El fuerte el eterno el Gran Yo Soy

Coro:
Me dijo sonriendo
Tú eres mi deseo
Tú eres lo que yo más quiero
Sin ti yo me desespero

Me dijo eres mi luna
Eres mi cielo
Eres poesía
Eres todos mis sueños

Tu mi reflejo tu mi anhelo
Eres todo lo que quiero yo por ti muero
Nada es completo si no te tengo
Di por ti la vida para que hoy seas eterno

Estrofa 2:
Quiero decirlo cantando
Lo que aquel día allí me paso
Conocí a mi Cristo mi amigo
Mi papi al todopoderoso

Seguiré cantando y gritando
Que el mundo me diga que loco estoy
Loco por amor el amor que el me dio
Y que traigo en esta canción

Coro:
Me dijo sonriendo
Tú eres mi deseo
Tú eres lo que yo más quiero
Sin ti yo me desespero

Me dijo eres mi luna
Eres mi cielo
Eres poesía
Eres todos mis sueños

Tu mi reflejo tu mi anhelo
Eres todo lo que quiero yo por ti muero
Nada es completo si no te tengo
Di por ti la vida para que hoy seas eterno

Estrofa 2:
Quiero decirlo cantando
Lo que aquel día allí me paso
Conocí a mi Cristo mi amigo
Mi papi al todopoderoso

Seguiré cantando y gritando
Que el mundo me diga que loco estoy
Loco por amor el amor que el me dio
Y que traigo en esta canción.

¡¡NO PUEDE SEEEEEEEEEER!!!

viernes, febrero 05, 2010

CANTADLE CANTICO NUEVO; HACEDLO BIEN, TAÑENDO CON JUBILO. 3º Parte.

La música debe ser apacible; En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa. (Salmo 92:3); Alabad a JAH, Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza” (Salmo 147:1).
La música debe traer paz a los que la escuchan: “Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él”(1ª Samuel 16:23)
La música debe atraer al Espíritu Santo y la inspiración proveniente de El; como en 2ª Reyes 3:15: “Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo,”
Y con respecto a “atraer” a los jóvenes al evangelio a través de música “pop”, intentado, de esta manera, presentar “un evangelio más atractivo”, no olvide lo que dice el profeta Isaías 53:2 “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos”; y el apóstol Pablo, dice: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1ª Corintios 1:21); “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1ª Corintios 2:14)
El intelecto humano no tiene nada que aportar a la revelación cristiana, aún el apóstol Pablo dice en 1ª Corintios 2:1 y 4: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con “excelencia” de palabras o sabiduría (humana)… y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría“
La herramienta mas formidable para alcanzar a este mundo es “la palabra”, el evangelio de Jesucristo; “palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores,…”; y el cantar es una consecuencia de haber recibido la palabra en nuestros corazones.

¿Debemos cambiar, porque el mundo ha cambiado?
De ninguna manera debemos pensar en adaptarnos al mundo, esto es apostasía, por el contrario, en virtud del nuevo nacimiento, indudablemente, debemos experimentar un cambio, pero espiritual: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2) “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,” (Efesios 4:22-23); “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4)
Nuestra responsabilidad es volver al mundo hacia Dios y no volver la Iglesia hacia el mundo, el mundo no tiene nada que ofrecernos, absolutamente nada. Y cuando hablamos del mundo nos referimos también a su música.
¿Debemos cambiar para ser aceptos por el mundo? “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El” (1ª Juan 3:1), “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye, el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de verdad y el Espíritu de error (1ª Juan 4:6)
El mundo odia a Jesús porque Jesús apareció para deshacer las obras del Diablo y el mundo está a favor de estas malas obras, y nuestras alabanzas deben se aprobadas por Dios y no por el mundo, el mundo nos odia. “Si el mundo os aborrece, sabed que a mi me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:18-19).
Entonces, ¿Porque hemos de buscar la aprobación del mundo? El mundo nos aborrece.
Hoy nos sentimos “honrados” cuando famosos cantantes de música cristiana son premiados en eventos del mundo. Nos conmovemos porque el mundo secular “aprueba” y “galardona” a intérpretes “cristianos”, situación que interpretamos como grandes logros y avances de la Iglesia. “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos;… (Mateo 5:10-12).
Se cuenta la siguiente anécdota: “Un violinista tocó en un concierto, y al terminar de tocar, el público puesto de pié aplaudía, pero el violinista escondió su cara entre sus manos y lloró. Le dijeron: No llores, mira a la gente, les encanto el concierto. Pero el siguió llorando. Le insistieron: Mira, todos están de pie aplaundiéndote. Mas el contestó: No todos están de pié, ven ustedes a aquel hombre halla abajo, el no está de pié ni está aplaundiéndo. Le respondieron: Pero, esa es solo una persona entre miles. Y el violinista explicó: Si, lo sé, pero el es “mi maestro”, y si el no está complacido, yo tampoco.
Nuestros cánticos deben complacer al “Maestro”, y no a la concurrencia, nuestras alabanzas tienen que trascender los cielos y llegar al trono de Jehová.
¿Esta su “Maestro”, complacido de su alabanza?
Venimos del mundo a una vida nueva en Cristo, “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8)
“Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo” (Salmo 33:3)
En el evangelio escrito por Mateo en el capítulo 26 verso 30, dice: “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos”.
Que himno más espléndido, los ángeles guardaron silencio para escuchar tan solemne y formidable interpretación, aún el viento enmudeció. Antes de morir por nosotros, El cantó.
Mi anhelo es cantar como El, sin estridencias y destemplanzas, alabar su nombre, sin necesidad de más público que su magnificencia. Llenar mis boca de aquel cántico eterno: “SANTO, SANTO, SANTO” (Apocalipsis 4:8)

“Cuando recuerdo el amor divino,
Que desde el cielo un salvador envió.
Aquel Jesús, que por salvarme vino,
Y en una cruz sufrió y por mi murió.

Mi corazón entona la canción;
Cuan grande es El, cuan grande es El
Mi corazón entona la canción
Cuan grande es El, cuan grande es El”


(“Señor mi Dios” Nº 393/ 3/ coro/ de nuestro himnario)

Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo

Enzo Vasquez R.- Pastor Iglesia Dios Proveerá
Extraído de www.diosproveera.cl, página de la Iglesia Unida Metodista Pentecostal de Independencia, Santiago.

CANTADLE CANTICO NUEVO; HACEDLO BIEN, TAÑENDO CON JÚBILO. 2º Parte


¿Se necesitan mas músicos?
El más formidable instrumento musical creado para la alabanza de Dios, es el ser humano. El Creador lo ha confeccionado con cuerdas vocales, con una caja acústica, con alma y espíritu.
Para el hombre es tan natural el cantar, que, prácticamente, a cualquier hora que sintonicemos una radioemisora escucharemos canciones interpretadas por variados cantantes y los que escuchan estas melodías las entonan espontáneamente.
Grandes recitales ofrecidos por famosos músicos o cantantes atraen a miles y a cientos de miles a estos eventos, y los asistentes buscan interpretar junto a sus artistas preferidos aquellas canciones que son de su agrado. El mundo vive entre canciones mundanas.
Fuimos hechos para cantar, para elevar alabanzas a Dios, como dice el poeta:

“Yo he nacido para alabar al Cordero,
Yo he nacido para alabar al Cordero
Yo he nacido para alabar al Cordero
Aquí y en la eternidad”
(Coro tradicional de nuestra iglesia)

Ahora bien, si somos instrumentos musicales, es indudable que todo instrumento necesita de alguien que lo toque, un músico que le saque sonido.
¿Quién lo está tocando a usted? ¿La vanidad, la vanagloria (soberbia), sentimientos carnales y sensuales?
Se cuenta la siguiente anécdota: “En cierta ciudad norteamericana se estaba realizando una subasta en la que figuraban una gran variedad de objetos. Entre ellos había un viejo violín que el martillero pensaba que no valía la pena ofrecer; pero de todos modos lo levantó y, sacudiéndole el polvo, anunció con una sonrisa: ¿Cuánto me ofrecen por este violín?
Una voz respondió: un dólar.
¿Un dólar?, preguntó el martillero; y agregó: ¿alguien ofrece dos? Luego de un rato se escuchó una voz: yo doy dos dólares; y finalmente, un tercero ofreció tres.
Era evidente, no había interés por el viejo violín.
El martillero estaba en el acto de levantar el martillo para adjudicar el violín en tres dólares, cuando divisó a un anciano de canas que venía avanzando hacia él, y se detuvo. El martillo no descendió.
En cambio, el anciano pidió permiso para tocar el viejo instrumento, permiso que le fue otorgado.
Toda la concurrencia observó mientras el anciano le ajustaba las cuerdas, las afinaba y colocaba el violín en la posición correcta para tocarlo. Y luego, tomando el arco, el viejo violinista comenzó a tocar la más maravillosa melodía que oídos humanos jamás hubiesen escuchado. Con singular maestría continuó tocando mientras su audiencia retenía el aliento, extasiada. Les parecía que estaban escuchando un coro celestial, y algunos conmovidos no pudieron contener las lágrimas.
Luego que hubo terminado, colocó el viejo violín en manos del martillero, y éste con voz suave y casi reverente, dijo: Señores, ¿Cuánto me dan por este viejo violín? Para admiración de todos se escuchó una voz que dijo: ¡Mil dólares!; otro postor se adelanta y repica: ¡Dos mil dólares!, y finalmente un tercero se lo adjudicó en Tres mil dólares.
¿Cómo pudo el violín cambiar de valor tan fenomenalmente y en tan poco tiempo? “Fue el toque del Maestro”
Tú, yo y todos los creyentes somos los instrumentos, ¡deja que el Maestro te toque!; no necesitamos más músicos, el Espíritu Santo de Dios es el músico de los músicos, solamente prestémonos en sus manos para alabar a Dios, y los que nos escuchen se conmoverán en su espíritu (Hechos 16:25: Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”)
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Juan 4:23-24)
Para entonar “alabanzas espirituales” se requiere de un instrumento y un “músico espiritual”, sea usted el instrumento y el músico sea JESUS.

“Nunca los hombres cantarán
Nunca los ángeles de luz
Más dulce nota entonarán
Que el nombre de Jesús”
(“La tierna voz” Nº 42 /coro en nuestro himnario)

¡Aleluya la sangre del Cordero!, aún en estos momentos que escribo estas palabras siento las manos del Maestro tañer las cuerdas de mi alma.

“Hubo uno que quiso por mi padecer,
Y morir por mi alma salvar;
El camino más cruel a la cruz recorrer
Para así mis pecados lavar”
(“Hubo Uno” Nº 279 /1 en nuestro himnario)

En este tiempo, muchos son tocados por la moda, otros por su propia sensualidad. También están aquéllos que son tocados por la vanidad y la vanagloria (soberbia); todos estos no ofrecen ninguna música para el oído de Dios, son incapaces de vibrar con notas de gratitud y alabanzas al Creador, se enorgullecen de “conmover” a multitudes, se dicen “carísmáticos”.
Sólo quieren cantar donde puedan ser escuchados y adulados por sus habilidades musicales, no les gusta el anonimato de la multitud, sin embargo, los que aman a Dios anhelan estar en Apocalipsis 19:5-6 “Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”

“Juan vio el número de los salvados,
De los salvados, por el Señor.
Estaban todos de ropas blancas,
Y en ese número, y en ese número,
Estaba yo, Amén”
(Coro tradicional de nuestra iglesia)

El solo pensar que un día formaré parte de aquel coro celestial incontable que vio Juan; “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero” (Apocalipsis 7:9-10); en cada servicio espiritual abro mi boca para alabar a Dios, sabiendo que el siempre me escuchará, y a pesar de mis limitaciones como músico y cantante, lo hago, porque el es digno de todo honor y de toda alabanza. Y ruego, siempre, ser un instrumento en las manos del Espíritu Santo.

¿Se necesitan líderes de alabanzas?
¿Qué es un ministro de alabanzas?
Cada uno de los redimidos por la sangre de nuestro Salvador Jesucristo, es constituido, por el Espíritu Santo, como ministro de alabanza, como lo declara en el primer libro de Crónicas capítulo 16 verso 4: “Y puso delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen y loasen a Jehová Dios de Israel:”; y en nuestro corazón, constantemente, deben elevarse conciertos de adoración al que vive para siempre.

“A ti, Señor, deseo mi canto aderezar;
Sobre mi tosca lira, Elevo mi cantar
Del polvo levantado, Por tu poder me vi,
Por eso, Dios eterno, mi voz levanto a ti.
(“La diestra del Excelso” Nº 55 /3 en nuestro himnario)

Ciertamente, en nuestras congregaciones tenemos “Jefes o Directores de coro”, preparados para el efecto (1ª Crónicas 15:22), que efectúan servicios de ensayo y repaso de himnos con el propósito de perfeccionar a un grupo de hermanos en la interpretación de las alabanzas en nuestros cultos, y enseñar nuevos himnos; además, dirigen los cánticos en nuestras reuniones o servicios espirituales.
También se encargan de enseñar a tocar a los niños y a aquéllos adultos que lo deseen, pero cada uno de nosotros es encargado de ministrar alabanzas en el altar de Dios, a saber, nuestro corazón.
¿O contrataremos buenos cantores para que lleven nuestros sacrificios de alabanzas a Dios? No, cada redimido ofrecerá a Dios.
Quienes hablan de “líderes de adoración”, casi siempre están asociados a la industria de la música. Para ellos la música es un buen negocio y son los cantantes que ellos patrocinan a los que les atribuyen las cualidades de “líder de adoración”. Incluso en algunas comunidades cristianas “contratan” un líder de adoración, el que tiene por objetivo guiar (¿?) la adoración de la congregación al Padre.
Cuando decimos “líderes de alabanza”, nos referimos a aquellas personas a las cuales se les atribuye, o se atribuyen, alguna condición personal para “guiar” nuestra alabanza hacia Dios, y no entienden que es el Espíritu Santo el que lleva nuestra alabanza al Altísimo.
La adoración nace de lo profundo de un corazón redimido por la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo, y no por motivaciones externas (volumen, luces, escenografías), y Dios que escudriña los corazones sabe cuales son las alabanzas que llegan hasta su presencia. “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colocenses 3:16)

¿Necesitaremos más canciones?
Tenemos en nuestra misión, “Iglesia Unida Metodista Pentecostal”, un himnario con más de 450 alabanzas, cuyos himnos, creemos, han sido compuestos por la inspiración del Espíritu Santo; porque sepa usted que la única manera de componer himnos espirituales es a través de la inspiración divina.
De estas 450 alabanzas, ¿Cuántas se saben en su congregación? ¿Serán himnos obsoletos, pasados de moda? ¿Habrá que modernizarse y adaptarse a los cambios del mundo? ¿Pasará de moda la inspiración divina? ¿O, como a los jóvenes no les agradan, los cambiaremos por melodías y ritmos modernos?
Algunos dicen que la música moderna (pop) y otros ritmos (Rock) son una nueva herramienta de Dios otorgada a la Iglesia, ya que se han convertido en uno de los mayores vehículos para el evangelismo y el discipulado, aún declaran, que la interpretación de este tipo de música debe constituir el “plato principal” de la adoración (¿?).
Vemos el extravío al cual ha sido arrastrada nuestra sociedad, la decadencia en todos los planos es notoria, ¿cómo puede la moda del mundo ser la herramienta para la Iglesia? ¿No será que la Iglesia esta aceptando esta “popularización” como respuesta al gusto de la carne por las cosas del mundo?
Lo que necesitamos es al Espíritu Santo, y lo que tenemos que preguntarnos, es: ¿soy instrumento en las manos de Dios? ¿Quién me está tocando? ¿Cuál es el propósito de mi alabanza, agradar a la congregación, la que me compensará con elogios y aplausos, o, alabar al que murió por mí?
Elogiamos a supuestos “ministros de alabanza” porque tienen un gran éxito discográfico, porque han vendido miles o quizás millones de copias de sus interpretaciones. Y que, además, después de un “marketing” extraordinario, realizan conciertos a través del mundo llenando lugares de gran afluencia de público.
Muchos de estos autodenominados “músicos cristianos”, están siendo “tocados” por sentimientos carnales, que son abominación a Dios, y pretenden conmover, mediante la sensualidad de su música, a los oyentes, y vemos como la euforia obtenida en sus recitales es confundida con el gozo inefable del Espíritu Santo, provocando en los jóvenes el desprecio por los cánticos tradicionales y la rebelión en contra de sus “anticuados” pastores que se niegan a seguir el curso de la moda.
En lugares oscuros encienden y apagan luces de colores para dar “ambiente”, como Nadab y Abiu, hijos de Aarón (Levítico 10:1), que ofrecieron fuego extraño en el altar de Dios, que es el corazón.
Hay muchas iglesias que se están consumiendo en un fuego que no es de Dios, y por medio de ritmos y melodías “extrañas” logran gran euforia y bullicio en sus reuniones confundiendo tales expresiones con el mover de Dios.
El fuego de Dios no consume a la iglesia, solo a los condenados, “Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, porque causa la zarza no se quema.
El fuego de Dios desciende del cielo, “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos” (Hechos 2:2-3).
El fuego de Dios no es producto del intelecto ni provocado por alguna capacidad humana, es producido por Dios. “Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios” (1ª Reyes 18:24)

Conozco a un pastor cuyo templo fue asaltado en tres ocasiones, la última vez por una turba que, prácticamente, demolió parte de la fachada y saquearon la iglesia, esto debido a que el lugar donde él vive esta infestado de delincuentes y drogadictos; sin embargo, al domingo siguiente estaba con su modesta guitarra y su voz no privilegiada en una esquina, cantando:

“Cantare la maravilla” Nº 205, en nuestro himnario


“Cantaré la maravilla
Que Jesús murió por mí;
Como allá en el Calvario
Dio su sangre carmesí

Cantaré la bella historia
De Jesús mi Salvador
Y con santos en la gloria
A Jesús daré loor”



No había público que aplaudiera, no hay nadie que compre su música, sin embargo, los millones de ángeles que escuchan su alabanza y los cielos mismos son estremecidos por ese instrumento (el pastor) que suena a los acordes del Espíritu Santo.
Los seudo “cantantes cristianos”, conmueven a 100.000 personas en un estadio, este modesto pastor conmovió los cielos. ¿Tocará y cantará alguien con más excelencia que éste?
Y esta “moda” de canciones nuevas contamina, ya que, lamentablemente, aquellas alabanzas que por siglos han sido coreadas en nuestras congregaciones, son desechadas e incluso despreciadas por los jóvenes que son fácil presa del “modernismo”
Estridencia, disonancia, discordancia, desentono, destemplanza, descompostura, se introducen en las alabanzas entonadas por nuestros coros.
Debe entenderse que el “coro” en nuestras congregaciones esta compuesto por los hermanos que tocan instrumentos (instrumentales) y el total de los asistentes al culto, toda vez que, el propósito de la reunión es alabar al que vive para siempre. Y aquellos hermanos que se sientan en un lugar más particular, que “nosotros” denominamos “coro”, solo son los encargados de dirigir la alabanza.
Y recordemos que la asistencia a los servicios espirituales es para que todos los asistentes ofrezcan sacrificios de alabanzas a nuestro Dios y no para ser espectadores de como un pequeño grupo, haciendo gala de sus atributos musicales, nos entretenga y encante nuestro oído. Salmo 84:1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 84:2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
No se transformen nuestros cultos en un espectáculo donde los “artistas” compiten ante un público (congregación), para demostrar quien lo hace “mejor”. Asista al culto, no para ser un “espectador”, sino para debe ser un “protagonista”.

“Con alegría yo cantaré.
Al redentor, tierno Pastor.
Que en el calvario por mí murió
Sí, sí, por mí murió”
(“Gozo la Santa Palabra leer” Nº 102 /coro, en nuestro himnario)

Cantaré a Cristo sin cesar aquí,
Cantaré lo que El ha hecho para mí;
Mis pecados El llevó,
Mi perdón y paz compró;
Cantaré su dulce nombre siempre, sí”
(“Cantaré a Cristo” Nº 243 /3, en nuestro himnario)

Hoy, gracias a la tecnología, se amplifica la música con equipos electrónicos, y se dan micrófonos personales a aquéllos que cantan “mejor” y que tocan “mejor”, destacando de esta manera a un grupo selecto, constituyéndose estos en “artistas” que ofrecen a la congregación “su” espectáculo, llegando en algunos casos a excluir del coro a aquéllos que no tocan o cantan “muy bien”.
Error que se agrava cuando, para defender esta actitud, se esgrime el argumento: “es que ha Dios se le debe alabar con excelencia”. Vanidad de vanidades, dijo el predicador, todo es vanidad (Eclesiástes 1:2)
Ciertamente, con todas nuestras limitaciones, técnicamente intentaremos hacer lo mejor posible, pero a Dios lo que realmente le interesa es que lo hagamos con júbilo en el corazón, júbilo proveniente del corazón de un redimido por la sangre de Jesucristo.

“Me redimió, mas no con plata,
Me compró el Salvador;
Con oro no; mas con su sangre;
Grande precio de su amor”
(“El oro y la plata” Nº 346 /coro, de nuestro himnario)

¿Es bueno perfeccionarse al cantar, o en tocar un instrumento, y utilizar la tecnología moderna?
Por supuesto que es bueno; pero consideremos el siguiente relato:
Existía al interior de la selva amazónica una fuente de aguas salutíferas, que hacían bien a todos aquéllos que la bebían. Sin embargo, el lugar era de difícil acceso y la roca de la cual fluía el agua era de feo aspecto (Isaías 53:2), razón por la cual, pocos concurrían.
Uno de lo administradores de esta fuente, dijo: porque no “perfeccionar” este lugar, haciéndolo mas “atractivo”. Y con esta finalidad construyó un camino de acceso, una escalinata hasta el lugar donde fluía el agua y “esculpió” hermosamente la roca; estropeando, sin proponérselo, la matriz, de tal manera que no fluyó mas el agua.
El lugar de transformó en un lugar muy concurrido, era “hermoso”; pero ya nadie se “beneficiaba” del vital elemento, cuya fuente fue dañada permanentemente, por querer “arreglar” aquello, que de suyo era magnífico.
Si las alabanzas son fruto de la inspiración divina, siempre serán hermosas, nunca dejarán de ser, y aquéllos que las escuchen serán conmovidos en su espíritu; por esta razón, debemos tener mucho temor y cuidado cuando pensamos en “arreglarlas”.
No dañe la matriz.

¿Se necesitan más músicos? NO, el músico es el Espíritu Santo y nosotros sus instrumentos, lo que necesitamos es ser llenos del Espíritu Santo.
¿Se necesitan Líderes de alabanza, constituyendo para el efecto “Ministros de Alabanzas”? NO, usted es el ministro de alabanzas, y su corazón es el lugar donde deben ofrecerse sacrificios de loor al que vive para siempre, y solo por el Espíritu Santo pueden ofrecerse himnos espirituales, todo lo demás es sensualidad.
¿Se necesitan más canciones de adoración? Siempre habrá hombres que compondrán himnos inspirados por Dios; pero, ¿ha desechado usted el himnario, considera que son alabanzas “anticuadas” que deben ser “renovadas”, “cambiadas” y “transformadas”, para que así le agraden a los que las cantan?
¿Cree usted que a algún intérprete de música clásica se le ocurriría “renovar”, “cambiar” o “transformar”, una composición de Mozart, Beethoven u otro músico de esta categoría, por ser “antigua”?
Por el contrario, cuando los entendidos hablan de esta música clásica, la califican como “inmortal”; ¿si los himnos fueron hechos por inspiración divina, serán temporales, acaso no son de Dios?
En la antigüedad cuando no se conocía la forma de “escribir” la música, para preservarla, los grandes maestros las enseñaban a niños colocando en esta actividad gran diligencia, el motivo, preservar lo que consideraban un “tesoro”. Aún los antiguos profetas crearon las “escuelas de profetas” (2ª Reyes 2:3; 2:5; 2:7; 2:15; 4:1: 4:38), para enseñar las revelaciones entregadas por Dios, cuyo tesoro ha sido preservado aún después de miles de años, bendita “Biblia”, y benditos aquellos varones que diligentemente se preocuparon, inspirados por el Espíritu Santo, de guardar estas palabras.
Cuando recibimos a Dios en nuestro corazón, sentimos la necesidad de tomar las herramientas necesarias para servirle, y los ancianos nos entregaron dos libros, a saber, la Santa Biblia y el himnario.
Algunos piensan que debemos “atraer” a los jóvenes por la música, colocando letras cristianas sobre música de inspiración carnal. Otros ven como esta generación es atraída por los ritmos populares y piensan que se puede por “mecanismos humanos” efectuar la obra del Espíritu Santo.
Para estos efectos utilizamos equipos de amplificación electrónicos y pensamos que el poder está en utilizar volúmenes descomunales, lo que, científicamente esta comprobado, daña la salud física y mental. Incluso hemos llegado a ser una molestia para nuestros vecinos, que se ven agredidos por la bulla.

CANTADLE CANTICO NUEVO; HACEDLO BIEN, TAÑENDO CON JUBILO - Pastor Enzo Vásquez Rojas 1º Parte


Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo
(Salmo 33:3)

Mediante cánticos podemos alabar a Dios, y la palabra del Señor nos dice que es bueno cantar a Jehová, Salmo 32:11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón; Salmo 47:7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia; Salmo 66:1-2 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra; Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza. Sofonías 3:14 Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.
Ahora bien, el Espíritu Santo dice que cunado cantamos para Dios “debemos hacerlo bien”, como requisito indispensable para que nuestros cánticos lleguen a su presencia.
Por lo tanto, es vital definir, conforme a la mente de Dios, que significa “hacerlo bien”.
Tarea difícil, porque podría referirse al talento natural para cantar, o a la destreza para tocar un instrumento; pero si así fuera muchos “desafinados” jamás podrían alabar “bien” a Dios, y algunos, aunque nos hemos esforzado, no hemos logrado aprender a tocar un instrumento. Además, los mejores músicos e intérpretes de este mundo, no son cristianos, es más, en nuestras congregaciones casi todos son aficionados y aprendices, y esta es una misericordia de Dios, porque antaño solo estaban delante de Dios los entendidos en instrumentos de música (2ª Crónicas 31:12); y, entonces, ¿como podrá “hacerse bien”?
A lo mejor se refiere al tipo de música, pero esto depende del gusto personal de cada individuo y a la cultura en la cual se desenvuelve; existiendo tal diversidad de estilos, ritmos y tipos de melodías, de manera que en el mundo se alaba a Dios de muchas y variadas formas.
Sin embargo, Dios lo simplifica al decir que hacerlo bien es: “tañendo con júbilo” (Salmo 33:3). Júbilo, significa: alegría, gozo, dicha, felicidad, contentamiento, satisfacción, agrado, regocijo, etc.
Entonces, sí “hacerlo bien” es “hacerlo con júbilo”, debemos preguntarnos: ¿cuál es el motivo que producirá tan grande júbilo que nuestra alabanza llegue a la presencia del Altísimo?
En las fiestas del mundo, en los recitales de música popular, y en general, en eventos seculares, donde hay música y canto, hay alegría y júbilo. Júbilo por un aniversario mas, por logros obtenidos, inauguración de una obra, por un año mas que se cumple, etcétera; pero, ¿será éste el júbilo del cual habla el Espíritu Santo? Ciertamente, no, ya que no estamos hablando de un gozo temporal, ni fugaz, se trata de un gozo sublime, un júbilo que inunde nuestro cuerpo, alma y espíritu. Gozo inefable, indecible, inenarrable, inexplicable, indescriptible, indefinible, incontable (Valgan las redundancias).
Y solo de un corazón que experimente este sentimiento pueden salir cánticos que lleguen a la presencia de Dios. Y no proviene, de ninguna manera, de sentimientos carnales ni sensuales, ni se refiere a la euforia provocada por la ingesta de alcohol o el consumo de drogas.
Pero, ¿qué puede causar tan grande gozo que cantemos a Dios con toda nuestra alma? ¿Cómo es posible que se provoque tal sentimiento en un ser humano?
Jesús, dice: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”. (Lucas 10:19-20)
Es decir, el júbilo que debe inundar nuestro ser debe estar fundado en la fe de que nuestros nombres están escritos en los cielos, que hemos sido salvos por medio de Jesucristo.

“Cantaré a Cristo” Nº 243, en nuestro himnario


“Cantaré a Cristo sin cesar aquí,
Cantaré lo que El ha hecho para mí;
Mis pecados El llevó,
Mi perdón y paz compró;
Cantaré su dulce nombre siempre, sí.

Coro:
Es sin igual su infinito amor
Y en una horrenda cruz su vida dio por mí.
Yo cantaré su dulce nombre, sí.
Oh, Salvador eterno, loores doy a Ti.



El profeta Isaías, dice:
“En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado.
He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.
Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.
Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel” (Isaías 12:1-6)
Y, agrega, el Salmista:
“Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Díganlo los redimidos de Jehová, Los que ha redimido del poder del enemigo,” (Salmo 107:1-9)

De esta manera, el júbilo para cantar “bien” a Jehová, solo se produce en los redimidos y lavados por la preciosa sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

“Yo confío en Jesús” Nº 26, en nuestro himnario


“Yo confío en Jesús
Y salvado soy.
Por su muerte en la cruz,
A la gloria voy.

Cristo dio por mí
Sangre carmesí,
Y por su muerte en la cruz
La vida me dio Jesús”



La salvación obtenida por medio de la fe de Jesucristo, creer que somos salvos por su muerte en la Cruz del Calvario, por gracia y por misericordia, debe ser el motivo de nuestro júbilo, como dice el libro de las Revelaciones (5:8-14):
“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

“En la vergonzosa Cruz” Nº 335, en nuestro himnario
Coro:
Sí, fue por mí. Sí fue por mí.
Fue por mí; murió Jesús,
En la vergonzosa Cruz”

Por lo tanto, solo pueden elevar un cántico nuevo y “hacerlo bien”, los que han sido redimidos por la sangre del Cordero, y esto no tiene relación con la técnica o la capacidad de interpretación humana, ni con el tipo de música; es un sentimiento espiritual que, sin lugar a dudas, se manifestará a través de nuestros sentidos (carne), pero es, valga la redundancia, eminentemente espiritual.

Hoy se afirma:
- Se necesitan mas músicos (¿?);
- Se necesitan líderes de alabanza; constituyéndose en algunas iglesias el cargo de “Ministro de Alabanzas” (¿?);
- Se necesitan mas canciones de adoración (¿?), y
- Debemos cambiar las actuales melodías porque el mundo ha cambiado (¿?)

La Singularidad del Cristianismo


Hay un gran común denominador entre todas las religiones fuera del cristianismo-que todos creen que una posición correcta con Dios está basada en la obediencia, méritos personales, o alguna habilidad para agradar a Dios. El cristianismo es único en declarar que el hombre está desesperado y perdido sin poder hacer nada.

Él no puede mejorar su posición ante Dios, no puede obedecer a Dios, no pueden agradar a Dios. Si es para ser salvo, sólo Dios tiene que salvarlo. Esta es la verdad que el hombre caído más odia, ya que le obliga a humillarse ante Dios, reconocer su pecado, y pedir la misericordia! Dios es justo y el hombre es un violador de la ley, por lo tanto él no es más propenso a buscar a Dios que un criminal se inclina a buscar un oficial de la ley.

Paul Washer.

Extraído del blog www.verdadypalabra.blogspot.com


lunes, febrero 01, 2010

Hebreos 12:18-24 No os habéis acercado al monte que se podía palpar, sino que...






INTRODUCCIÓN : Alguien escribió respecto a este pasaje: “Antes que Él viniera, Dios se mostraba distante y aterrador. Después que Él vino, Dios nos escoge por medio de Cristo en su misma presencia.”
¿Acaso Dios cambió? ¿Dios del Nuevo Testamento no es el mismo del Antiguo Testamento? Debemos tener claro que ambos pactos son complementarios. No es que en el Nuevo Testamento Dios se diera una vuelta y se convierte en un Dios absolutamente diferente, “más bueno”, “más tolerante”, “más paciente”, “más misericordioso” “no tan tajante y extremista”. Si sólo damos lectura al capítulo 12 hasta el final, nos daremos cuenta que Dios sigue tan severo como antes. ¡Dios sigue siendo Dios!!!
La verdad es que la gran diferencia entre el Nuevo Testamento y el Antiguo Testamento, es que en el Nuevo, Dios revela las cosas que en el Antiguo estaban entramadas, escondidas y cubiertas por símbolos (sombra y figura)… pero ¡Dios sigue siendo Dios!!!
La lectura que yo puedo hacer de la lección es más bien, que en el Evangelio todo se vuelve más empinado, todo se vuelve más real y más cercano, por lo tanto, más serio, más terrible y digno de temor y reverencia (Ver Heb. 12:28-29).
Vs. 18-21 Acercarse es la palabra gr. Proserchomai para acercarse, viene cerca, la visita, (o en sentido figurado) adora, el asentimiento.
Que se podía palpar, gr psēlaphaō manipular, es decir verificar por contacto; en sentido figurado buscar: - sentido después, manija, toque. Verificar por contacto es clave para entender la diferencia entre la Ley y La Gracia, entre el Antiguo Testamento y El Nuevo Testamento. No es que el carácter de Dios haya cambiado, no es que las cosas sean más fáciles que antes. En el Antiguo Pacto, las cosas se podían palpar, verificar mediante los sentidos. El Nuevo Testamento en cambio, es por la fe, y el hombre natural no puede discernir el Evangelio (las cosas espirituales) porque se ha de discernir espiritualmente (Ver 1 Co. 2:14). Por lo tanto, el hombre puede llevar una religión basada en las cosas que se pueden palpar, sin vivir el evangelio verdadero que es por fe.
Habla del monte que ardía en fuego, la oscuridad, las tinieblas y la tempestad, el sonido de la trompeta, la voz que hablaba. Ver: Éx 19: 10-25; Dt 4: 11-12; 5: 22-26.
La severidad de Dios. Dios es Grande, Justo, Santo, y en el Monte de Sión manifestó su poderío y su Majestad. Hemos hablado tanto de las misericordias de Dios, de su bondad, de su longanimidad, su Gracia y su paciencia, que hemos olvidado exhortar a la iglesia a la fidelidad, aduciendo a la severidad de Dios. Es cierto que la obediencia a Dios debe estar motivada por el amor a Él y no por miedo. Pero si en verdad la falta de temor de Dios es algo que ha contaminado a las iglesias de Cristo en este tiempo de una manera espantosa, es precisamente porque hemos querido esconder esta faceta del carácter de Dios.
Ver: Ro. 11:17-22,
Vs. 22-24. Qué es Sión : Sion de origen hebreo Sion (es decir Tsijon), una colina de Jerusalén; en sentido figurado la Iglesia (militante o triunfante): - Sion. La palabra "Sion" ocurre 150 veces en la Biblia, significando esencialmente "fortaleza." Ver Salmos 87:2-3. En las Escrituras, vemos cómo Sión tomando un significado espiritual, al punto de referirse a la Iglesia de Cristo, aquellos que han confiado en Él para Salvación Eterna. Ver Salmos 125:1-2.
La primera mención de la palabra "Sion" en la Biblia se encuentra en 2 Samuel 5:7, "Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David." Por lo tanto, Sion originalmente era el nombre de una antigua fortaleza de los jebuseos en la ciudad de Jerusalén. Sion llegó a ser no sólo una fortaleza, sino también una ciudad en la cual estaba la fortaleza. Después que David capturó "la fortaleza de Sion," Sion fue entonces llamada "la ciudad de David" (1 Reyes 8:1; 1 Crónicas 11:5; 2 Crónicas5:2). Cuando Salomón construyó el Templo en Jerusalén, la palabra Sion se expandió en significado para incluir también al Templo y el área que lo rodeaba (Salmos 2:6; 48:2, 11-12; 132:13) Eventualmente Sion fue usado como un nombre para la ciudad de Jerusalén, la tierra de Judá, y la gente de Israel como un todo (Isaías 40:9; Jeremías 31:12; Zacarías 9:13). El uso más importante de la palabra Sion es en un sentido teológico. Sion es usado figurativamente para Israel como el pueblo de Dios (Isaías 60:14). El significado espiritual de Sion es continuado en el Nuevo Testamento, donde le es dado el significado cristiano del reino espiritual de Dios, la Jerusalén celestial (Hebreos 12:22; Apocalipsis 14:1). Primera de Pedro 2:6: "Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado."