jueves, octubre 15, 2009

¿Quién rompió los mandamientos?


Exodo 32:15-19
15. Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas. 16. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas. 17. Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. 18. Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo. 19. Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.

Es de considerar que El Señor ya había promulgado la ley y la notificó verbalmente por medio de Moisés (Exodo 20:1 y ss.). Posteriormente, El Señor llamó a Moisés para entregarle los mandamientos escritos por su propio dedo, en piedra : Exodo 24:12.“Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.”
Habiendo oído el testimonio de un Dios único, y habiendo hecho pacto ya con Él, así y todo, desecharon ellos el pacto, olvidaron la ley, y se entregaron a idolatría, haciendo exactamente lo que El Señor prohibió. Moisés con sabiduría y discernimiento dijo: No es voz de alaridos de fuertes ni de débiles; voz de cantar oigo yo. Aquí cantar es la palabra hebrea anah, deprimir literalmente o en sentido figurado, humillan afligen, hacen daño, violan, cantan, se rinden, se debilitan.

Desecharon su Ley, sus mandatos, sus testimonios, sus preceptos… ¿No hacemos muchas veces hoy lo mismo? Sutilmente, escogemos olvidar, ignorar las ESCRITURAS. Mediante sutiles medios, como restar importancia a la Palabra de Dios, relativizar sus preceptos, reducirlos a historia añeja, y declarándola inaplicable para los tiempos modernos.
Hoy muchos aún dentro del pueblo de Dios, dicen creer en que la Biblia es la Palabra de Dios, pero la invalidan. Uno de los principales argumentos, es que la Biblia se puede interpretar de muchas maneras y… es cierto. Se tiende a pensar que como se puede interpretar de muchas maneras, todas están bien, ese es el principio del Relativismo (“tú piensas así y tienes razón, yo pienso de otro modo y también tengo razón”). Pero la palabra de Dios es ABSOLUTA y NO RELATIVA. De todas las interpretaciones que se le puede dar, siempre habrá UNA correcta y las demás serán falsas o incorrectas (algunas de ellas, francamente herejías y blasfemias).
La Palabra de Dios, al igual que Jesucristo (El Verbo, gr. Logos: palabra, pensamiento, razonamiento), es LA VERDAD, no una verdad entre muchas. Al descubrir la verdad, podemos reconocer las mentiras.
Hoy es necesario clamar otra vez dentro de las iglesias (no fuera de ellas porque no tiene sentido, el mundo aún no ha creído a la Palabra, pues no se ha arrepentido), como los Reformadores :
¡SOLA SCRIPTURA!!! La Biblia es la máxima autoridad, a la que debemos obediencia. Muchas veces los hombres la tergiversan, la tuercen (el Apóstol Pedro dijo en 2 Pe 3:15-16, que algunos indoctos e inconstantes torcían las palabras de Pablo y también el resto de las ESCRITURAS). Jesús el Señor le dijo a los fariseos que ellos invalidaban la PALABRA DE DIOS, al imponer sus mandatos humanos y carnales a los hombres.
Pedro dice en 2 Pe 1:19 que debemos atender a la Palabra de Dios hasta que salga el lucero de la mañana en nuestros corazones (Cristo). Es la palabra profética más segura.
El texto base dice que las tablas eran obra de Dios, y la escritura también es de Dios, escrita por Dios mismo. Algo que no tienen en claro muchos “creyentes”, es que no se puede separar a Dios de Su Palabra. Si rechazamos Su Palabra rechazamos a Dios mismo. Por contrapartida, alguien que ha creído en Dios, necesariamente es alguien que ha creído en Su Palabra. Creer en ella, en su veracidad, en su infalibilidad y practicidad, es lo que permite la renovación del entendimiento y la transformación del carácter y la conducta. De otro modo, no habrá conversión. ¿Cómo diremos de alguien que no cree en La Palabra de Dios, que es un creyente?
Muchas veces creemos a pie juntillas en lo que dicen los medios audiovisuales y escritos, pero dudamos de lo que el mismo Dios dice a través de Su Palabra: LA BIBLIA.
Recordemos que El Señor dijo; preguntad por las Sendas Antiguas, cual sea el buen camino y andad por él, y dijeron : NO ANDAREMOS.

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