martes, octubre 27, 2009

COMO OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS


Mateo 10:16-40
16. "He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. 17. Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; 18. y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. 19. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. 20. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. 21. El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. 22. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 23. Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo de Hombre. 24. El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzeb, ¿cuánto más a los de su casa? 26. Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27. Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28. Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. 32. A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. 34. No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36. y los enemigos del hombre serán los de su casa. 37. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38. y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. 40. El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió."

En este pasaje, el Señor envía a sus discípulos a predicar el Evangelio de ciudad en ciudad, de casa en casa, pero llena el capítulo advirtiéndoles la hostilidad de la que serán víctimas: serían enviados… COMO OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS.
El mensaje no será bien recibido. Jesús no ha venido a traer paz… ¿ah no? Bueno sí, pero no… Cómo, ¿sí o no?... la respuesta es : SÍ y NO.
SÍ: Vino a reconciliar al hombre con Dios, para que el pecador fuese perdonado, abolida el acta de la sentencia que pesa contra él, y recibido por el Padre. En Cristo, el pecador tiene PAZ para con DIOS.
NO: Jesús no trajo un mensaje fácil de recibir, liviano y simpático, sino confrontacional y absoluto. Jesús es EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, no uno de los caminos, una de tantas verdades y un estilo de vida entre muchos otros, también muy válidos… NO.
Este mensaje absoluto y no relativo, será menospreciado, malinterpretado, odiado y salvajemente atacado.
Es justamente el círculo religioso el que resulta más hostil para los discípulos, seguidores de Cristo, al punto que el Señor anuncia que serían castigados físicamente en sus asambleas, llevados para ser juzgados injustamente ante “tribunales eclesiásticos” y ante la justicia civil.
Pero estas cosas ocurrirán para testimonio. En Hechos capítulo 1:8, Nuestro Señor Jesucristo dice: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
Testigo, gr. Martus, un testigo (testimonio) (literalmente [jurídicamente] o en sentido figurado [generalmente]); por analogía "un mártir".
Hoy muchos hablan de AVIVAMIENTO (unción, palabra fresca, señales y milagros). Pero en la Escritura, vemos que los avivamientos que experimentó la iglesia primitiva (en los cuales había Unción, Palabra poderosa, señales sobrenaturales y milagros) estuvieron bañados de sangre y crudas persecuciones… ¿Por qué habría de ser diferente con nosotros? ¿Es que somos más fieles que la iglesia apostólica? En ese caso, es justamente la fidelidad del testigo lo que hace que sea más fieramente perseguido, escarnecido y hasta torturado.
De modo que el Espíritu Santo ha venido sobre nosotros para sellarnos y para que seamos testigos (mártires), y vayamos con ese sello (inscripción: 2 Ti. 2:19) en medio de los lobos, exponiendo nuestra odiosa condición de ser Hijos de Dios, con un mensaje molesto para el mundo y con una vida consagrada a Dios en santidad, que hace rechinar los dientes de los impíos.
¿Estamos listos para ir como OVEJAS en medio de LOBOS? Esos lobos están afilando sus dientes, listos para lanzarse sobre corderos mansos, que no ofrecen resistencia física, pero que espiritualmente no están dispuestos a ceder y guardan su fe más preciosa que el oro, contra todo embate del enemigo.

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