viernes, agosto 14, 2009

¿En qué estás pensando?

Colosenses 3:1-4.
1. Si, pues, habéis RESUCITADO CON CRISTO, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2. PONED LA MIRA EN LAS COSAS DE ARRIBA, no en las de la tierra. 3. Porque HABEIS MUERTO, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
El Apóstol Pablo nos dice que hemos muerto, y si hemos resucitado con Cristo, entonces nuestros mirada debe haber cambiado, nuestros ojos son otros.
La prueba de que realmente no has muerto para el pecado, y menos has resucitado con Cristo, es que tus ojos siguen puestos en las cosas terrenales. Esta frase “poned la mira”, es la palabra griega froneo y significa ejercitar la mente, estar dispuesto mentalmente, intensivamente interesado en una cosa. Más que mirar, entonces es pensar con perseverancia e insistencia. La pregunta es: ¿en qué estás pensando? Ten cuidado que mañana te vas a encontrar con alguien que te va a ofrecer lo que tú estás soñando, lo que ocupa tu mente. ¿Qué es lo que ocupa tu mente?
Hoy se han levantado profetas en gran número, levantan iglesias o Centros de Entrenamiento, en calle Sucre hay uno llamado “Casa de Éxito” y personas como éstas dicen: La iglesia está aprendiendo que ya no debemos estar pensando en el cielo, sino en nuestra vida ahora, hacen charlas de superación personal, escriben libros de autoayuda. Estos son los que recubren las paredes con lodo suelto, en Ez. 13:10 y ss. y Ez. 22:28 (del hebreo tofel, quiere decir untar (estropear); yeso (como gomoso) o lodo; en sentido figurado, frivolidad: - cosas tontas, desagradables). Me encontré con un video de una entrevista en un canal secular a un pastor argentino, que se llama Bernardo Stamateas, quien dijo lo siguiente: “debemos volver a creer en Dios y en nosotros fundamentalmente” (habla de la autoestima, el quererse a uno mismo, a este respecto, la Biblia nos manda a amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos, pero nos advierte que el ser amadores de sí mismos es una conducta pecaminosa 2 Ti 3), y sigue: “antes se pensaba que la iglesia preparaba a la gente para el cielo, para el más allá, y nos dimos cuenta que la iglesia está para preparar para el más acá, para la tierra (¿?). Que nuestro mensaje no es celestial, no es para el futuro, es para el hoy (¿?), y que la voluntad de Dios es que cada persona sea feliz y pueda alcanzar sus sueños(¿?)”. Frente a éste último punto, la Palabra de Dios nos aclara para qué fuimos creados: Ef 2:10; Ef. 1:11-12; Fil 1:11
Vuelvo a preguntar: ¿en qué estás pensando? Realmente morimos para el mundo y resucitamos para Dios? Esto no son palabras bonitas, es una realidad espiritual.
Quizás hoy te des cuenta que lo único diferente que tienes con los jóvenes mundanos, es que vas a una iglesia, y que lo que ellos le piden a la virgen, a un adivino o confían en sí mismos, tú se lo estás pidiendo a Dios. Pero si sacas al destinatario de tus peticiones y a los de ellos, vas a ver que eres igual que el mundo, estás pensando en lo mismo. El Señor Jesús dijo en Lc. 12:29-31Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. 30. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.31. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
Buscad tener éxito en la vida, buscad ser excelentes profesionales… ¿no? ¿Qué tiene de malo tener sueños, metas, anhelos personales? Cuando estas cosas terrenales ocupan el primer lugar en tu mente, y sin darte cuenta, vas aislando a Cristo de tu corazón. ¿Dónde tienes puesta tu mente?, ¿cuáles son tus intereses mayores?
¿Bueno, y entonces qué son las cosas de arriba? Lc. 12:35-37 Colosenses 3:1, dice que debemos mirar las cosas de arriba, donde está Cristo sentado. Ef. 1:3-5. Bueno, se supone que si somos cristianos, según Gálatas 2:20, hemos muerto para el mundo, pero hemos sido resucitados para vivir nuestra vida en Cristo y decimos, ¡ya no vivo yo!!!, ¡Cristo vive en mi!!!… se supone.
Revisémonos, examinémonos a nosotros mismos. Veamos cuáles son nuestras metas, cuáles son nuestros deseos más íntimos ¿riqueza, fama, prosperidad, éxito, bienestar, estabilidad económica, lujo, placer? Esto nos dará una clara señal de si hemos nacido de nuevo o si seguimos viviendo en la carne y para la carne.

2 comentarios:

Elías ... dijo...

Amigo:

A esas alturas, no se supone, se siente, creo yo.

El progreso del estado espiritual te permite esos avances.

Saludos

Nano dijo...

justamente ese es el fin del artículo mi querido Elías, que nos autoexaminemos si realmente estamos en la fe, y cuál nuestro progreso espiritual o madurez en Cristo. Dios te bendiga, muchas gracias por comentar.
Saludos.