martes, julio 14, 2009

¿Quién entrará?

Sal 24:1-6
1 De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. 2
Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos. 3 ¿Quién subirá al
monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?4 El limpio de manos y puro de
corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. 5 El
recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. 6 Tal es la generación
de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah.

Dios es el dueño de la tierra y de todo lo que en él existe, y de sus habitantes. Este derecho le corresponde por ser el fundador, el que hizo el mundo. ¿Cómo creó el Señor la tierra firme? La estableció sobre el mar y sobre los ríos. Como el Señor es el dueño de la tierra y de todo lo que en él habita, los seres humanos no podemos hacer y deshacer a voluntad, sin el permiso de Dios. Específicamente, el vs. 3 comienza a decirnos que no cualquiera entra al monte del Señor, que simboliza la comunión con Dios y la Adoración a Él. Es interesante que el vs. 6 termina diciendo “oh Dios de Jacob” La vida que llevó Jacob, alejada de la Voluntad de Dios, es justamente lo contrario de lo que Dios requiere de sus hijos, aquellos que entrarán al monte espiritual a adorar. Esto nos da esperanza a todos quienes miramos el vs. 3, 4 y 5, y vemos que nos queda muy grande. Hemos sido justificados por la Sangre de Cristo, en el momento de nuestraconversión. Pero de ahí en adelante, debemos seguir un proceso, que es el de la santificación (la santificación es efectuada por obra del Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios).
Continuando con el razonamiento, de que si Dios es dueño de todo, aun de nuestra vida, no podemos ir o hacer lo que queramos sin su consentimiento, por más que nos esforcemos y queramos entrar en adoración a Dios, no es posible que el hombre siga su camino en pecado y maldad, y luego pretenda adorar a Dios o llamarse hijo de Dios.
Gn. 31 nos muestra que cuando Jacob huía de Labán después de que fue descubierto su engaño, él huía hacia los montes. Pero… ¿Quién entrará a mi santo monte? Aquél en quien no hay engaño, que no ha hecho falsas promesas.
¿Qué pasaría si pudiéramos entrar en la Presencia de Dios permaneciendo en nuestros pecados? Seríamos destruídos absolutamente. Por eso es que agradezcamos a Dios que si no estamos a cuenta, él no haya venido ni manifestado toda su Gloria. Nada impuro entrará en la Presencia del Señor, y si logra entrar, es destruído. Yo quiero ser depurado ahora, quiero ser limpiado y santificado por él ahora aunque me duela, antes que de una vez estar en su presencia con mi maldad y mi pecado, y ser destruido por la Santidad de Dios. La Presencia de Dios bendice nuestra vidas, cuando en ellas hay arrepentimiento genuino, humildad y sometimiento a Su Palabra.
Si permanecemos rebeldes, orgullosos, altivos y jactanciosos en nuestros pecados, vendrá ruina. El pasaje de Crónicas, dice que la Gloria de Jehová llenó el templo, a tal punto, que los sacerdotes no podían ni ministrar, no podían estar en pie. ¿Quién de nosotros, podrá estar en pie ante Dios, si el es el Rey y dueño del Universo, sin ser quebrantado? ¿Alguien podrá presentarse justo ante Él?... Debemos reconocer el hecho de que somos faltos.

No hay comentarios.: